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El resultado de quitarle un hijo a la suegra

marzo 18, 2010

Son las 21:20, ya llego mi mujer del trabajo y ya tengo el resultado de haberle quitado un hijo a mi suegra.

Como suponía, quien la hace la paga y ni yo ni el niño podíamos irnos de rositas por haber cometido semejante tropelía. Ella ha llegado, y ni mi ha mirado. He intentado aparentar normalidad y he ido a darle un beso, pero me lo ha esquivado.

A mi me ha leído la cartilla por haber comido con mi hijo y a mi niño le ha leído la cartilla por haber elegido venir a comer conmigo en vez de con mi suegra. De hecho ahora está acostándolo y aún está leyéndole la cartilla.

Y cuando baje y cenemos me tocará a mi otra vez. Como si lo viese.

Por un momento en esta tarde tuve la sensación que mi matrimonio podía ser algo normal. Ella me llamó para decirme que ya salía del trabajo y estaba bien. No la noté ni tensa ni mosqueada. Por un momento me ilusioné. Pensé que poco a poco conseguíamos ser una piña. Que yo sería considerado como “su familia”. Pero al llegar ella me he topado con la dura realidad.

El que el me haya encontrado inesperadamente a mi hijo por la calle y que este haya preferido venir a comer a casa conmigo en vez de con mi suegra no puede ser considerado una cosa normal. Es una ofensa grave hacia su madre que no puede quedar así y para que no vuelva a repetirse hay que abroncar a mí y al niño.

Cruel como quitarle un hijo a la suegra

marzo 18, 2010

Esta noche la tendré con mi mujer y supongo que la pelea será buena. Y todo por haber comido hoy con mi hijo, que cumplió 5 años hace 2 días.

Desgraciadamente tanto yo como mi mujer trabajamos todo el día. Bueno, yo trabajo por las mañanas y por las tardes me dedico a llevar y traer mi niño a las actividades extraescolares que tiene (inglés, psicomotricidad y natación).

Evidentemente tenemos que tirar de suegras para recoger al niño del colegio y que le den de comer. Unas veces le toca a mi madre y otras a mi suegra.

Hoy he vuelto del trabajo pronto. Eran las 2:10 de la tarde y de repente me encuentro por la calle con mi niño y mi suegra viniendo del cole. Evidentemente tanto yo como mi niño nos llevamos la sorpresa y el alegrón del siglo. Nos abrazamos y el comienza a darme besitos muy sorprendido. Pero el problema ha venido después.

Mi niño no quería que lo dejase. Primero me pide que me vaya a comer a casa de mi suegra. Ni de coña, pensé y le dije que no. Luego que le acompañara y también le dije que no. Le dije que tenía que irse a comer con su abuela, porque yo no tenía nada de comer en casa. Pero él no se separaba de mi. Estaba abrazado a mi pierna pidiendo que me quedase con él.

Así que le dije que se viniese a casa a comer. Sabía que esto iba a traer cole y efectivamente: a los 10 minutos de estar en casa, me llama mi mujer y me dice que qué había hecho, que había llamado a su madre y estaba llorando en su casa.

Sinceramente, no me da lástima. Por muchas lágrimas que ella derrame, yo ya he derramado muchas más por su culpa. Han sido continuas peleas con mi mujer, chillándonos y diciéndonos toda clase de cosas por culpa suya, así que no me da pena.

Tampoco me alegro, sinceramente me da igual. Desde que nació el niño lleva sin entender que ella es su abuela y yo soy su padre. Ella ya ha tenidos hijos y mi hijo no es el suyo sino el mío. Si me encuentro a mi hijo por la calle ¿qué esperaba? ¿que me dijese “papá, vete” y se diese media vuelta?

Evidentemente si le digo a mi hijo que se tiene que ir a comer con su abuela, que cuando terminase yo lo recogía y aún así me dice que quiere estar conmigo ¿qué hago? ¿salir corriendo y dejarlo con un palmo de narices? ¿reñirle y chillarle para que se vaya con su abuela? ¿pegarle un palmetazo en el culo?

A la vista de esto me pregunto ¿por qué coño llora mi suegra? ¿que esperaba? ¿que mi hijo la prefiera ella antes que a mí? Si un hijo ve a su padre por sorpresa por la calle lo normal es lo que ha pasado.

Lo malo de todo es que esto no va a servir para que ella reflexione y asuma su papel de abuela, sino que hará que me odie más profundamente por ser el cabrón que la separa de su hijo… perdón. Quería decir nieto. ¿En qué estaría yo pensando?

Pero lo peor vendrá esta noche cuando su hija venga con espíritu de saldar el honor mancillado de su madre.

El Facebook como elemento de pelea

enero 3, 2010

Una vez leí en algún sitio que el Facebook había provocado la muerte de una mujer. Había cambiado su estado de “Casada” a “Soltera” y eso ocasionó que su marido la matase en un ataque de celos. Estas son las típicas cosas que cuando las lees piensas “vaya cafre que tenía que estar hecho ese tío”, pero por si acaso yo no tengo relleno el campo de mi perfil en mi facebook.

Sin llegar a esos extremos hoy he tenido una pelea gracias a esa “red social”. Vereis, antes tengo que explicar que la relación con mi cuñada es por decirlo de alguna forma suave “algo fría”. Esa cuñada es la hermana de mi mujer.

La pelea comenzó a germinarse en la comida del día de navidad. Las grandes tempestades siempre surgen del aleteo de una mariposa y en este caso ese batir minúsculo de alas fue porque mi mujer comentó que una amiga suya y mía había colgado unas fotos de su hijo y mi cuñada comentó que le encantaría verlas. ¿La solución? “Agrégame a tu facebook y así podré ver las fotos de su hijo”.

Creo que se dio cuenta perfectamente por la cara que puse que no la agregaría ni de coña como amiga. No es por que tenga nada que ocultar en mi vida. No tengo amantes, no tengo una vida paralela y no es que mi facebook sea la alegría de la huerta. Simplemente que ver el nombre de mi cuñada bajo el epígrafe de “Amigos” es algo que lisa y claramente no.

Como dije, mi cuñada al ver la cara que le puse no insistió más… pero mi mujer sí. Hoy estaba echando un vistazo a mi facebook cuando mi mujer me dijo “Oye, agrega a mi hermana como te lo dijo el día pasado”. Eso se llama ponerte entre la espada y la pared. Tus principios morales y éticos de ser humano te dicen que “ni de coña”, pero si tu mujer te lo dice de forma tan directa ¿cómo le dices que no sin que eso ocasione un conflicto de pareja?.

Así que me la jugé y directamente dije “No”. No imagineis que ese “No” fue así de tajante. Intenté suavizarlo por todos los medios. Primero le dije que se registrase ella en el facebook y que fuese ella quien agregase a su hermana.

Mi mujer no es que sea una negada para las nuevas tecnologías, es que no le interesan en absoluto. Creo que no se habrá metido en Internet más de 5 ó 6 veces en toda su vida, así que con ese perfil, ¡como para crearse un perfil de facebook y tenerlo actualizado! Y eso mismo me dijo. Mi siguiente intentona fue “Si tanto interés tiene en ver las fotos de nuestra amiga, que la agrege directamente a ella”.

Ahí ella empezó a ver que además de intentar mantener a mi cuñada lo más alejada de mi vida real, también quería hacer lo mismo en mi vida virtual. Por ahora lo primero es algo imposible pues hay cenas de navidad, cumpleaños familiares y demás citas donde no puedes evitar coincidir con ella. Pero en mi vida virtual era algo perfectamente posible… hasta ahora.

Así que nada, mi mujer comenzó a insistir, yo seguí diciendo “no” de forma más o menos indirecta hasta que ya tuve que decir “mira que no voy a agregar a tu hermana”.

Yo soy de la opinión de que el mantener una postura radical hace que las posturas del contrario se radicalizen. Si ella insistiéndome en “Agrega a mi hermana” sin mover ni un ápice su postura al final acabará consiguiendo: a) Que ceda y que le guarde un rencor más o menos grande por ello. b) Que le acabe diciendo que “NO” directamente y que eso cause el estar de malas caras durante un tiempo más o menos largo.

Mi mujer no entiende que por mucho que quiera, la única que logrará conseguir que se normalice nuestra relación es su hermana. Seguramente algún otro día contaré los motivos que me han llevado a este punto con su hermana, pero la solución de “daros un abrazo” sólo funciona cuando éramos chicos y nos peleábamos con algún compañero de clase.

Moraleja: Si quereis evitad problema, no os deis de alta en facebook. Y si lo hacéis, no se lo digais a vuestra pareja.


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